Lo que nos quedará siempre
Contenido elaborado por eSkillz Plehnia
Llega el estío, llegan las postales maravillosas de lugares increíbles, de playas preciosas, de momentos singulares contemplando, por ejemplo, las olas abrazando bañistas, familias enteras y bebés sorprendidos por ese muelle acuoso que nunca se arruga, que siempre va y vuelve… siempre vuelve y se va… como la vida.
De un tiempo a esta parte parece que sólo podemos hablar de la Inteligencia Artificial. Además, nos sentimos magníficos porque esta vez sí, parece que estamos siendo capaces de anticiparnos al cambio tipo tsunami que nos viene. Lo comparamos con la revolución industrial en la que los seres humanos empezaron a darse cuenta de cómo la fuerza física pasaba a ser cada vez menos relevante al poder construir máquinas que ayudaban en cualquier trabajo mecánico, multiplicando por diez, por veinte, por mil la capacidad física de cualquier ser humano. Nos asomamos a la ventana de la historia y casi nos sonreímos al ver a los luditas, tan ingenuos pensando que podrían luchar con la evolución de la especie humana, desarrollando inventos inconcebibles hasta el momento para cualquier persona que no se llamara Leonardo 😉.
Ahora tenemos infinidad de ponencias, congresos, podcasts, artículos anticipando el evento de consecuencias catastróficas que ya estamos empezando a vivir. Más rápido (eso dicen…), más global (eso anuncian…), más determinante (eso vaticinan…) que cualquier otra cosa nunca jamás vivida. Y llevan razón en gran medida en relación a que una nueva capacidad que se inserta en la característica que por antonomasia era la esencia del ser humano, LA INTELIGENCIA, parece que nos pilla desprevenidos, incapaces de reaccionar a tiempo, con el talento cambiado, mal orientado. Ahora las máquinas pueden hablar mejor que la mayoría de los humanos, pueden relacionar mejor las distintas fuentes de información y los distintos eventos del pasado que cualquier enciclopedista, pueden mostrar (aunque de manera simulada… como tantas personas, claro) sentimientos y emociones sin que notemos la diferencia de si lo que está al otro lado es sintético o no… Si además lo que se procese desde un gran centro de datos puede mostrarse con el interfaz de un “muñeco” súper sofisticado con piel (también simulada) que no distinguirías de una no real a una distancia de un metro, pues tenemos el cóctel perfecto.
REALMENTE se nos avecina un tiempo de gran confusión, por qué negarlo.
Los creadores de este nuevo escenario nos han cambiado de repente el tablero sobre el que jugábamos, con nuevas reglas de juego, donde ya no vale con saberse las normas, las pautas, las excepciones recogidas en un manual que cualquiera puede leer, y tenemos que aparentar que estamos al día, que ya sabemos de qué va esto, que ¡pobres los que no se hagan un curso de IA!… sobre la IA que se conoce hasta el momento del curso, claro. Incluso los que pergeñaron esto nos dicen que están perdiendo el control, que ya no saben lo que el “machine learning” que ocurre sobre las redes neuronales está generando, que lo único que nos puede salvar de esa locura será el uso desmesurado de energía, que supondrá un tope para el derroche de cálculo potencial de 1.000 Millones de Teraflops en los más de 12.000 centros de datos en el mundo.
¡Me da la risa! ¡¡Ya hay miles de científicos intentando emular el consumo de energía que tiene nuestro cerebro!! Así que todo se andará, eso también llegará.
¿QUÉ NOS QUEDA?
Nos quedará siempre el ser nosotros, el ser auténticos, el abrazar el cambio con profundo amor al ser humano y a la creación, que son fruto del cambio, de la adaptación y la renuncia permanente a lo que pudo ser y no fue, a lo que fue y quedó obsoleto, sin resistirnos, e incluso sin querer poner frenos e incluso haciendo fácil la transición, para que penetre sin dolor y para que cada mitocondria de nuestro cuerpo genere energía en el sentido adecuado, para no desperdiciarla en movimientos de resistencia estériles.
Y esto es lo mismo que tiene que ocurrir en las empresas: somos individuos indivisibles. Lo profesional y lo personal se nutren de lo mismo. Para que lo que tiene que ocurrir ocurra, debemos de cambiar la mentalidad, la cultura, y si no sabemos cómo, pedir ayuda. El desastre viene cuando la ola te lleva y te da el revolcón del siglo. La maravilla se disfruta cuando la surfeas CON SENTIDO DE PERTENENCIA a la ola que siempre vuelve. Te ayudaremos a gestionar tus capacidades (skills le llaman ahora), a salir guapo en la foto del momento, a crecer como profesional (y por ende como ser humano), pero si no te ayudamos a abrazar el cambio, sin temor y con confianza en que todo lo que viene es bueno en esencia (alguno habrá que lo tergiverse), nos hundiremos todos juntos en el mar infinito de la evolución humana, de la evolución de LA CREACIÓN.



